Paz
Padilla estaba preocupada por si le entraba la Spider
por la ventana o por la puerta y le han entrado todos
los haters
por la gatera.
Hay que decirlo:
En esa casa tampoco hay
muchas luces.
'Sido dicho. No os gusta Fernando Simón, no os
gusta Paz Padilla, ya no os gustá ná... La gente ahora no quiere
epidemiólogos ni expertos, porque para eso ya están ellos mismos.
La gente lo que quiere es enemigos y memes. Si eres famoso, o
comulgas con nosotros o te devoramos.
Hay quién excusa sus
cruzadas de social
justice warriors
con la responsabilidad civil de Paz Padilla como personaje público. Claro, porque es
escuchar a Paz Padilla y el personal se lanza a la calle a chupar
picaportes y esnifar saliva.
En Telecinco lo han hecho bien
porque son una familia y en las buenas familias los hermanos se
pueden pelear si es con la mano abierta. Además han sabido acotar el
problema a los términos clásicos de uno de los conflictos
narrativos sobre los que se sustenta la casa: O estás con Belén
Esteban o estás en su contra.
Anoche en Twitter se
alinearon los astros. Carlos Bardem retuiteó a Quique Peinado
haciéndose eco del notición interestelar. Y la cosa no queda aquí.
En un triple
salto mortal, Quique Peinado compartía el video de Paz y lo
equiparaba con el caso de David Suárez. Quique Peinado no mezcla
churras con merinas, hace malabares con ellas. Más fino fue el
libertactor, que en su retwit de Peinado, citaba a Isaac Asimov. Ahí
es nada.
Bardem, Peinado y Asimov, todos contra la Paz.
Se ve que la mejor forma de demostrar nuestra
superioridad moral e intelectual es reírse de una señora andaluza que no pronuncia bien fuera de su diccionario.
Pero una cosa
es que los Chunguitos hagan apología del analfabetismo y
otra cosa es que Paz Padilla no diga bien una letra griega. Por ahí
no pasamos.
Quique Peinado, que entrevistando a Antonio Maestre
presumía de tener un amigo falangista, y que oye, que los
falangistas en el fondo ni tan mal, no puede tolerar que nadie más
diga ninguna bobada.
Por suerte contamos en España con las
fuerzas especiales de los progre-vengadores. A grandes males, grandes
remedios, y basta que a una mari se le escape una paletada hablando
con dos amigas para que salgan a su encuentro gente como Quique
Peinado y Carlos Bardem resucitando a Isaac Asimov en Twitter.
Lo
que el bioquímico, divulgador y visionario de la ciencia ficción (Asimov, no Quique) falló en predecir, es que algún día le sacarían de la tumba para
dilucidar un verduleo de chichinabo entre una presentadora de
televisión y los auténticos héroes de la matria, que resultan ser
también presentadores, actores... Mari-famosetes en general, vaya.
Tal vez Peinado y Bardem también leyeron mal su fuente: “Un
famoso no puede dañar al ser humano ni, por inacción, permitir que
un ser humano sufra daño”. ¿No era algo así?
Citaré yo
a otro visionario que tampoco viene al caso para equilibrar la
balanza: “Dejad a los chavales que camelen”. Si Paz camela
pegándole un poquito a la lejía, pues dejadla que camele.
De
lo contrario va a parecer que eso de la “libertad” es sólo si
eres de izquierdas, si no, es irresponsabilidad ciudadana.
Lo único importante en lo que realmente se equivoca Paz es en su
miedo. Debería tener mucho más miedo a que la tachen de
negacionista que a que le entre la Spider por la chimenea.
En el
mejor de los casos, estamos hablando de un par de días con
decimillas, frente a convertirse en un paria social. El pecado de no
enterarte bien de las cosas se paga con el reclutamiento forzado para
combatir en el bando de Miguel Bosé.
Un día eres una
señora charlando con María del Monte y Joaquín Reyes haciendo de
Anne Igartiburu y al día siguiente tienes a las hordas del orden
social asediándote el jardín.
Se ve que ellos sí que salieron
mejores.
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