Hoy encienden el alumbrado de
Navidad y hay que estar muy nervioso y muy excitado porque es la
noche del año que menos importa no poder ver las estrellas ( y otros
motivos dependiendo de la religión y la opinión de cada uno,
claro).
Yo, que soy algo así como una señora de las que la
vida ha cansado hasta el punto de no andar pidiendo por ahí nada que
no sea “lo de siempre”, me he levantado esta mañana de un salto.
Sin ponerme la bata si quiera, me he asomado al trocito de cielo que
se cuela por mi ventana, y me he preguntado con la ilusión de un
niño que ya casi oye los cascabeles del trineo de Santa Claus, ¿Qué
será este año? ¿Serán rombos? ¿Serán cubos? ¿Estrellas? ¿Qué
suerte de poliedro navideño nos habrá caído ( porque el alumbrado
navideño es como la lotería, que te cae) en las calles de por donde
yo? ¿Con qué complemento del engalonaje de 3 millones y medio de
euros que lucirá mi ciudad para las fiestas nos sorprenderán este
año a los vecinos los duendes de la Navidad ( o quién sea que
escoja los diseños) ? ¿Y de qué colores? ¿Lo habrá diseñado
alguna señora con mucho dinero y marca de estilo? ¿Tendrán motivo?
¿Me atreveré a pensar en bastoncillos de caramelo? ¿Muérdago?
¿Cajitas de regalo? ¿Lazos? ¿Estrobo-Belenes? ¿Despertarán en mí
el ansía por resolver el auténtico significado de la Navidad?:
¿Para qué servirá realmente? Yo no soy ningún experto pero miren,
a mí me gustan los cubos. Me recuerdan a tiempos más sencillos.
Si
esto pretendiera ser una columna de esas con perspicaces comentarios
políticos, si tuviera intención de señalar o caricaturizar o esas
cosas que hacen los intelectuales que odian la Navidad y te explican
con la misma severidad la estafa de las pensiones y el arte
contemporáneo (otra cosa es que lo entiendan) , tal vez diría algo
relacionado con las familias de la Cañada Real, algo sobre que está
a 15 kilómetros, sobre que viven allí 4000 personas y que 1800 son
niños, y luego repetiría lo de los 3 millones y medio de euros del
alumbrado de donde mi casa... Pero sabéis qué? Que le jodan a los
pobres. Hoy no es el día ni de pensar en pobres, ni estrellas, ni
presupuestos, ni funcionalidad. Hoy encienden las luces, suena Mariah
Carey y... ¡¡Miren!! ¡¡Han tocado cubos!! Ya es Navidad.
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