Vengo
con chapa. Esta semana ha habido una gran noticia para España a
pesar de que a los españoles no nos interesan las grandes noticias
para España.
La NFL (National Football League) ha decidido expandir
su mercado internacional y para ello ha permitido a 18 de sus equipos
que escogieran entre 8 países para desarrollar “Home Marketing
Areas”. Esto ahora mismo no os interesará a nadie, hasta que os
interese, ya
veréis.
Por si a caso lo explico:
La iniciativa consiste en darle libertad a los equipos para llevar a cabo actividades de marketing, comercialización y conexión con los aficionados, como parte de un importante esfuerzo estratégico a largo plazo para permitir que los clubes construyan sus marcas a nivel global mientras impulsan el crecimiento de la base de aficionados de la NFL a nivel internacional.
Si
algo bueno tenía el capitalismo, a parte de poderle pedir a un
inmigrante con problemas económicos que te traiga un helado
Haagen-Dazs a tu casa en una noche de lluvia, era esto.
De 8 países entre los que se encuentran Alemania, México y Brasil,
España ha sido escogido por dos equipos distintos: Los Chicago Bears
y los Miami Dolphins. Son dos de los equipos menos interesantes ahora
mismo en la NFL, todo hay que decirlo, pero hasta tiene cierto
sentido que nos hayan escogido a nosotros, supongo que es lo que nos
merecemos (No
porque nosotros no seamos interesantes, sino por lo que decía antes
de que no nos encantan las buenas noticias).
Ya se notaba un creciente interés en nuestra peninsulita por el
gran deporte americano (por ejemplo ahora hay un
anuncio de un banco que te cuenta la conmovedora historia de un
chaval que no ha tenido mucha suerte en la vida pero que ahora está
decidiéndose entre dedicarse a la música y al football americano y
han grabado el anuncio en un campo de Rugby porque Spain is
different).
También se venden cada vez más camisetas y ropita de equipos de la
NFL sólo para que los chavales se sientan guays, a la moda y para
que vaya yo a pararles por la calle con una ilusión que les pilla
desprevenidos a preguntarles ¡¿Ei, eres de los Chiefs?! Y me digan
con la mirada incómoda “déjeme en paz señor”. ¿Qué voy a
hacer si me gustan tanto los Chiefs y a veces me siento solo?
Lo
que quiero decir es que no es nada arriesgado apostar a que de aquí
a 5 años la gente estará dando la matraca de manera incansable,
será el nuevo Halloween, el nuevo Black Friday y todas las basuras
que algún sentido tendrían en algún momento allí y que importamos
aquí como gajes
del oficio de ser rebaño de Occidente.
La apuesta se paga a 1,15.
Con todo insisto, es una buena
noticia para España. Y para mí es una buena y una mala noticia. Es
buena porque en
momentos como este, extraños y carentes de interés o de mérito,
soy insospechadamente patriótico.
Es mala noticia porque me conozco y cuando estéis todos con vuestros
“jerseys” ( que no “jerséis”), vuestro merchandaising y
vuestras fiestas de SuperBowl y vuestras demostraciones de fanatismo
hipster importado e injustificado, yo seré el cascarrabias amargado
al que le molesta que la gente en general disfrute de algo sin saber
que él ya lo disfrutaba de antes. A mí es que me gustaba Rosalía
cuando no la conocía nadie. Pues muy bien. Como si me tuvieran que
pedir permiso para disfrutar de las cosas que yo he disfrutado en
soledad.
En España hay una comunidad de seguidores de Football
americano pequeña pero dignísima. Sin duda merecemos algo mejor que
los Bears o los Dolphins. Los seguidores de la NFL saben mucho sobre
Football y creedme cuando os digo que no es lo mismo que saber mucho
de fútbol. Prácticamente hay que dominar la trigonometría. El
Football americano es gladiadores y ajedrez. Juro que también tiene
algo de ballet.
Yo soy ahora como los 500 flipados que os darán la turra el día de
mañana. Pero aquí contamos con algo mejor que los Dolphins y los
Bears y es con grandes expertos en el tema que abren camino y nos
explican cosas a los flipados para que nos demos cuenta de que en lo
que respecta a conocimientos del football, uno siempre anda subiendo
una montaña. Cada vez que llega a una cumbre y descansa disfrutando
de las vistas, se da cuenta de que había otra cumbre aún más alta
y complicada de escalar. Nuestros sherpas son Rubén Ibeas, Marco
Álvarez, Iker Sagasti, “Un mal Kicker”... Y dejaré de mencionar
nombres que a nadie van a sonar. El caso es que esta gente son
auténticos eruditos de la cuestión y se comportan de forma muy
generosa con los flipados como yo.
Si alguien me conoce, le he
dado la chapa con lo de la NFL. Digo más: Si alguien ha tenido la
desventura de compartir lecho conmigo ( como lo llaman los jóvenes)
habrá sido testigo de como he
sacrificado el romanticismo de un amanecer invernal compartido por
levantarme de un salto para ver los resúmenes de los partidos que,
por el cambio horario, tienen lugar a nuestras 3 de la mañana.
Llevo 4 años consumiendo la NFL de forma voraz y este año empecé
a apostar
de la forma más responsable en la que uno puede apostar a un deporte
en el que la pelota es ovalada.
Es la mejor decisión que he tomado este año. Por 5 euros puedes
dopar de emoción cualquier partido. Además he
tenido la suerte de no ganar nunca demasiado dinero, que es lo peor
que te puede pasar apostando.
He entendido la ludopatía del mismo modo que entiende el alcoholismo
el pringadete soso y feote del cole que llega a la universidad y se
emborracha y liga en la primera fiesta. Además, gracias a las
apuestas he acelerado el proceso de aprendizaje de este deporte en
cuestión. He aprendido mucho. Por no ponerme pesado os diré sólo
una cosa de las muchas que he aprendido: Este año es mejor no
meterle dinero ni a los Bears ni a los Dolphins.
Antes de que
esto se convierta en un ejercicio de onanismo con el que llenarme la
boca hablando de lo muy mucho bueno y muy mucho interesante que es
una afición mía, porque yo soy mucho bueno y mucho interesante,
trataré de resumir en unas líneas finales los motivos por los que el
Football americano se convertirá en un tema pesadísimo en las
fiestas de piso de Malasaña.
Tal vez antes de lo que se tarda en hacer un snap, escucharéis al
borrachín de turno comeros la oreja con frases como estas:
Son
superhombres haciendo matemáticas. Semidioses
y ecuaciones.
Creo que habría que provenir de una gran familia de relojeros
tradicionales para entender los complejos mecanismos que hacen que
una jugada funcione o no. Además hay muchas jugadas y hay muchas
jugadas. Hay que saber de todo y tener todo en cuenta.
Soy
consciente de que aquí sólo señalo la superficie de un mar cuya
profundidad sólo puedo tratar de anunciar con vaguedades y frases
hechas, si alguno de los sherpas me leyera... Menos mal que son buena
gente, creo que les daría ternura. Yo sería un sherpa mucho más
cruel. Ojalá lo sea.
Sólo decir que a parte de lo sesudo y lo
matemático, a parte de las infinitas estadísticas que se tienen en
cuenta antes de hacer una apuesta, de preparar un partido o de poner
el balón en juego, que nadie se preocupe, también es increíblemente
espectacular. No
son solo brutos haciendo brutadas, pero hay bastante de eso.
En los partidos de hecho, puede pasar cualquier cosa. Una cosa que a
veces pasa es que los equipos que se enfrentan se quieren enfrentar
de verdad. En esos casos se encaran los unos con los otros y parece
que va a estallar una batalla campal a puñetazo limpio y para
evitarlo,
cuatro señores con gorra y camisetas a rallas se tienen que
interponer entre titanes sobredimensionados que bien fácilmente podrían saltar una casa, saltar de una casa, atravesar las paredes
de una casa, demoler los cimientos, y cualquier barbaridad que se os
ocurra hacer con una casa.
España
es la nueva casa de los Chicago Bears y los Miami Dolphins. Vamos a
reventarla. Pero por favor, que nadie les meta dinero.
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