Yo soy cómico y casi me da más pudor ponerlo por escrito que
decirlo en voz alta. Los cómicos somos un tipo de personas, pero hay
varios tipos de cómicos. Todos tenemos mucho ( a veces más de lo
que nos gustaría entre nosotros) en común, pero hay cómicos que lo
dicen en voz alta con orgullo, hay otros que lo decimos con recelo y
de vez en cuando hay alguno al que se quiere meter en la cárcel.
Últimamente se está queriendo meter en la cárcel al compañero
David Suárez. Diría “al camarada” David Suárez para molestar a
la derecha pero todavía no sabemos muy bien qué hemisferio político
es el quiere meter a David Suárez en la cárcel. Por la respuesta
general que se percibe, parece ser un hemisferio más allá de los
que habita la raza humanita.
No tiene pinta de hacer falta
que nadie más afile sus dedos tecleadores para acusar la mala causa.
Los que saben explicarlo bien lo han hecho y los demás han
participado de ese tipo de ruido que no molesta a nadie porque todo
el mundo participa. Ha habido amigos, compañeros, carreros (los que
pilotan un carro) y polizones en el carro (los que se suben al carro
((colándose)) ). Así que yo, como compañero, camarada,
simpatizante, y todo lo demás, diré esto. Qué le metan en
la maldita cárcel ya a puto David Suárez.
Sólo un ínfimo
porcentaje de los ciberdefensores de David conoce realmente la idiosincrasia de la comedia en España ( El país de los
compatriotas a los que ofendió David Suárez según la
vicepresidenta de dicho país). Que metan a David Suárez en la
cárcel de una santa vez para que sirva como precendente para meter
en la cárcel a más personal. Limpiemos los escenarios, maldita sea.
Siempre da miedo abrir una puerta grande, oscura, una de esas que no
se sabe qué guardan, pero algo en el estómago advierte que nada
bueno. Muchos se han tomado el caso de David como la apertura de una
puerta de esas, pero... ¡Sin miedo!
Una de las cosas más
importantes de la comedia es el compromiso. El compromiso con lo que
estás haciendo. Los mejores cómicos y los que más risas provocan
están profundamente comprometidos con lo que hacen. David lo está.
Qué menos que comprometernos todos como sociedad, a abrir bien esa
puerta, de par en par, y llevar a cabo una criba en nuestra cultura
para por fin, después del terror, el miedo, la indecisión, poder
vernos ligeros de carga moral, de culpa cristiana, de polémicas,
riéndonos juntos de chistes de los buenos, de en los que todo el
mundo hace pie. Todos juntos en la piscina infantil de la comedia,
dónde nadie traga agua y además está calentita de pis, gente
graciosa y ya. Como José Luis Martínez-Almeida. Que nos hace gracia
a todos y daño a nadie.
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