He
pasado la Nochebuena solo y hacía frío y por eso no me puedo
permitir ser republicano.
La
monarquía es un abrigo de armiño que se pone otro para darte calor
a ti.
Si has pasado la Nochebuena confinado, en algún momento te
has enfrentado al debate interno sobre si tratar
de hacer algo especial en tu celda vírica o vivir la noche como una
más.
El peligro de inclinarse por lo primero es que sólo puedes fracasar.
El instinto de supervivencia y conservación te va a sugerir, desde
lo más profundo de tu cerebro reptiliano, que mejor no darle
importancia, porque puede resultar aún más triste y solitario.
Y
tampoco es como que vayas a lograr algo tan especial como el especial
de Navidad con Samantha Hudson ( A lo que debería aspirar cualquiera
que se lance a la conquista de la excelencia festival). Vamos, que
vas a fracasar.
Le
has dado importancia y lo has empeorado ( como el sexo furtivo entre
primos segundos).
Pero la otra opción es fingir que es un martes cualquiera, y eso
también es un fracaso. Como mínimo un fracaso cronológico.
Al
igual que tu cerebro de lagartijo, Instagram tampoco te va a permitir
obviar el hecho de que es
viernes, es Nochebuena, y todo el mundo está felizmente reunido,
menos tú.
Yo me he aseado minuciosa y concienzudamente y me he
emperifollado un poco. Retoques de cuchilla, perfume, after shave. Me
he puesto mi mejor camisa, los zapatos
de domingo.
He encendido luces tenues, alguna vela. Música de fondo. De
repente era un señor cenando solo en la noche de cumpleaños de la
mujer que perdió hace veinte.
Hasta he clavado mi tenedor en la dura carne y he suspirado:
-No hay un día en el que no te eche de menos.
Por
suerte había alguien ahí para suavizar mi eterno duelo, mi
secuestro de soledad: FELIPE VI.
Siempre que me pongo a ver el
discurso del Rey albergo
la genuina esperanza de que ese año sea el primer año en el que mi
monarca meta CHISTES.
Yo creo que ayudaría. Que igual alguien se enfada... Total, no
se van a enfadar más que con David Suárez y mira que ese es su
trabajo.
El Discurso del Rey me gusta porque es como Ahora
Caigo. Puedes jugar desde casa.
En cierto momento, el
Arturo Valls de los modelos de estado pregunta: “Ante esta
situación ¿Qué hacer?
¿Tenemos que dejar llevarnos por el pesimismo? ¿Debemos caer en el
conformismo esperando a que los problemas se resuelvan solos?” . Y
yo he gritado “¡No!”.
Era la respuesta correcta.
No
es mi intención analizar, explicar ni deshilvanar el discurso del
Rey porque eso no se hace, niño. Sería
como poner una crítica del atardecer en Trip-Advisor.
Lo que sí haré, a modo de foto (porque fotos se pueden sacar
de todo menos de niños que no son tuyos) es señalar uno de los
pilares fundamentales. Con eso basta:
Felipe VI está a favor de
todo lo bueno y en contra de todo lo malo. Y va más allá; Está a
favor de hacer las cosas bien y en contra de hacerlas mal.
Yo
no soy politólogo, analista ni periodista, y tanto mejor. No
deberían dejar ver el discurso ni a politólogos ni a analistas
políticos, mucho menos a tertulianos y Antonios Maestres de la vida.
Lo estropean. El Discurso del Rey es como la poesía; no hay que
entenderlo, hay que sentirlo, Toñito. No
está hecha la miel para la boca del republic-asno.
“Esqueee
del Eméritooo no ha dich- CÁLLATE...”
Es imposible
sentirse solo cuando el Rey atraviesa con esa regia mirada el
objetivo de las cámaras de Rtve hasta acertar en el alma, humilde
pero agradecida, del plebeyo que escucha a su soberano. Hay algo de
magia ahí. Leticia le ha tenido que dar algún truqui.
La
notable diferencia cualitativa entre los discursos de Felipe y aquel
que no debe ser nombrado radica en el hecho de que uno
se casó con una profesional de la comunicación y el otro con una
profesional de ser hija de reyes griegos.
Había un brillo triste y contenido en su mirada. Un
destello tenue de estrella polar, una luz amable que bañaba con
caricia de vela mi melancolía. Como un susurro mudo: “Tranquilo,
cachorro. Todos estamos solos. Todos tenemos nuestras cositas. Yo...
Qué te voy a contar. Mi padre es un pieza.”
La monarquía es
un remedio divino para la soledad y el desasosiego y como reino, no
lo estamos sabiendo aprovechar. Por ejemplo; si
el Rey si hiciera un OnlyFans yo me haría suscripción Premium.
...
Esta
Nochebuena hemos sido tantos plebeyos los que nos hemos visto cenando
solos, que de algún modo estábamos todos juntos. Si
con esta cursilada final no me perdonáis el amor por mi Rey, ya no
se qué hacer.
Sólo espero que hayáis triunfado en vuestros fracasos y que el año
nuevo os compense con momentos tan especiales como el especial de
Navidad de Samantha Hudson.
Por cierto, al final sí que conseguí convertir mi noche en algo especial. Fue el primer día en el que empecé a hablar a la tele.
Mejor solo que mal acompañado ? Sería casi lo correcto pero, has optado por utilizar la palabra terrorífica "confinamiento" a partir de ahí a inventar que hacer, investigar en lo que un conocido desconocido pueda hacernos creer en la caja de los deseos, utopía monárquica. Que bueno es creer saber que en unos pocos días podrás pasar un buen trago con los tuyos y sin discurso. Abrazo grande y que te pasen cositas buenas.
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