Ha ganado Chanel y se nos ha ido el coco.
Al final hemos conseguido
que la peor parada con la decisión de que Chanel nos represente en Eurovisión sea la propia Chanel.
Que las claras favoritas fueran otras
personas no es el tema. Por si a caso, que se quede todo el mundo
tranquilo; Aunque no hayan ganado, ni a Rigoberta le van a quitar
las tetas ni a las Tanxugueiras su herencia cultural.
Yo no soy
de esos nuevos expertos musicales con experiencia reciente en
geopolítica y modelos de producción agroalimentaria, no voy a
hablar de eurotongo ni de hastags. Y para el posible caso de
corrupción institucional tranquilos que ya se ha puesto CCOO manos a
la obra. Como cuando pidieron a Rtve que repescara a una concursante a
la que habían echado. Que la repescaran porque aunque no supiera cocinar, era de un montón de minorías distintas y tal.
https://vertele.eldiario.es/noticias/ccoo-pide-rtve-deje-efecto-victoria-chanel-solicita-actas-votaciones-benidorm-fest_1_8702942.html
Quiero
comentar que:
Anoche, mientras todavía alguno se calentaba
los pulgares enviándole hate a Chanel , ponían en La Sexta un
programa especial sobre salud mental. Creo que algunos hasta
aprovechaban las pausas publicitarias para acosar a una cantante de 31
años cuyo nombre no habían escuchado en su vida, hasta el punto de
obligarla a cerrar sus redes sociales.
Ahora mismo el tren que más
billetes vende es el de la salud mental. Y sus pasajeros recuerdan un
poco a los que hace no tanto se subieron al del ecologismo. Lo
dejaron todo lleno de basura, folios y folios con proclamas
garabateadas, pegatinas y merchandising de plástico. Ahora dejan
todo perdido de odio. Estos trenes se convierten siempre en el
paradigma del “Haced lo que digo, no lo que hago”.
Es
comprensible el éxito de esta nueva lucha social. Aparte de útil
(que lo será), es mucho más entretenida e interactiva. Puede uno
meterse en sus redes a escoger entre un amplísimo muestrario de
enfermedades mentales con las que patologizar a gusto sus
sentimientos, y luego seguir con su acoso a cantantes, concursantes
de Masterchef y básicamente quién se ponga a tiro.
Todos
mártires con metralletas.
A la vez que despedazaban a
Chanel en Twitter, Gonzo hablaba con Amaia Romero y Jaime Lorente,
dos jóvenes guapos, talentosos, exitosos y adinerados. Sobre lo
sufrido que es vivir.
Amaia como siempre, empática, recatada y
humilde. Jaime, precioso y transparente.
Que no se me malinterprete.
Todo el mundo sufre y todo sufrimiento merece respeto. El problema es
que ahora parece que necesitemos ver que los famosos sufren para
entender que nosotros también.
No sé qué de la visibilidad.
El sufrimiento de Jaime Lorente no sólo es legítimo y de obligado
respeto, sino que además él es guapo a rabiar y tiene la suerte de
que sus problemas están clarísimos. La fama interfiere en su
privacidad, el talento que se le presupone, en su autoestima, y salir
en una serie de éxito planetario da como presión... Y como digo,
cualquier sufrimiento se legitima por la propia experiencia de la
persona que sufre. Da igual quién sea.
Pero es que en La Sexta
tuvieron el mal gusto de, justo después de abrir su corazoncito,
también bello y musculado, sentar delante de Jaime a una chica anónima
con problemas anónimos y no tan relacionados con el éxito internacional. Una
persona enferma de verdad. Que no tenía dinero, que se daba palizas
a si misma desde los 13 años y que se había intentado suicidar 7
veces. Ahí lo llevas, Jaime.
Como poner a un calvo a hablar de
su alopecia y luego sacarle a un paciente de quimio a la cara.
De
repente la Sexta aprovecha que tiene a la audiencia enganchada con
los demoledores relatos sobre la salud mental que confiesan sus
propios ídolos y empiezan a sacar a personas desconocidas que sufrían cada una
como 10 famosos juntos.
Mientras los no-famosos hablaban, supongo que
para compensarnos el mal rato, nos intercalaban planos de Jaime
asintiendo bellísimo e implicadísimo.
Parece que alguien ya sabía
que para quedarnos a ver los problemas de enfermos aleatorios,
teníamos que escuchar primero a un adinerado adonis con 14 millones
de seguidores que a veces siente presión en el trabajo.
Este es el razonamiento de los directivos de La Sexta; Queremos darle
al tema este de moda a bombo y platillo, pero claro, ¿A quién le
iba interesar escuchar a dos tristes aleatorios y a un psicólogo con
perilla? ¿Alguno tiene el teléfono de alguien de La Casa de Papel?
¿Y de OT?
Está bien eso de enseñarnos gente a la que
admiramos para señalar que todo el mundo tiene sus cositas. Nos hace
sentir a todos un poco más iguales. Pero igual, parte de la
reivindicación de la importancia de la salud mental tendría que
pasar por, antes de meternos en twitter a sufrir ansiedades y
depresiones de 280 caracteres, y a decir #SíSoy (porque esque somos
Amaia tal cual), imaginarnos que la chica que se intentó suicidar 7
veces está delante.
Si todos estamos enfermos, nadie está
enfermo. Tal vez frivolizar con sufrimientos que no caben en un post
de facebook, no da visibilidad, sino que la diluye.
¿He
dicho ya lo guapo que es Jaime Lorente?
Ardo en deseos de ver
qué pantomima se les ocurre hacer esta vez en la gala de los Goya.
Cuando lo del feminismo, repartieron a todo el mundo abanicos de
papel que terminarían esa misma noche desbordando las papeleras de
la after-party ( esto antes de saber que había que ser ecologistas).
Y Dani Rovira se puso unos tacones para escenificar un refrán o algo
así y paseó el micro por el patio de butacas para pedir más
representación femenina y más mujeres en el cine, mientras a la
vez, Candela Peña estaba nominada por unas diecinueve películas
distintas.
“Haced lo que digo, no lo que hago”.
Cuando lo del ecologismo, simularon la intromisión de una espontánea
desnuda ( que al menos esta vez no era Candela Peña) con proclamas
cutres pintarrajeadas por la piel. La mujer que daba cuerpo al grito
de auxilio desesperado del planeta ( que nos lo estamos cargando y
tal) , posaba después en el fotocall en el que por desgracia se
delataban todas las marcas que patrocinaban la gala más
reivindicativa del año. No eran precisamente la tienda de jabones
artesanales de tu amiga hippie de la uni, eran marcas como L'Or,
cuyas cápsulas de aluminio andaban entonces en el top 3 de los
artículos más contaminantes de nuestro carro de la compra.
“Haced lo que digo, no lo que hago”.
Si aún no tienen
resuelto lo de este año, ahí va mi sugerencia: Que repartan entre
el público tomates en los que algún becario haya escrito palabras
como “empatía”, “respeto”, “dignidad”, para poder
lanzárselos a Chanel cuando la saquen al escenario atada de pies y
manos a un poste. Y por si a caso, que lo patrocine todo una
macrogranja. Ah, y que enseñe las tetas en gallego.
No digáis nada, mirad lo que hacemos. Mirad que guapo Jaime Lorente, qué bien
tira tomates.
¡Fabuloso!
ResponderEliminar¡Gracias! :)
Eliminar