Yo quería escribir sobre Urdangarín y sus escarceos amorosos, pero
es que ayer la tuve gorda en un bar.
Y
me había preparado todo e iba a decir que mira tú esto y mira lo otro de Iñaki, que vaya con el ladrón de corazones, tal y cual... Pero es que anoche había un tipo fumando en la mesa de al lado en el bar en el que yo
estaba, y no era ni un feligrés, ni un borracho, ni era tarde, ni
historias, era un niñato con bigote y una amiga gorda.
Iba
a hablar de la pobre diabla a la que los medios llaman “misteriosa mujer”
y que no tiene nada de misteriosa; se llama Ainhoa y es una compi de
curro casada y con hijos y te lo explican todo en 3 líneas.
Pero me
veo obligado (porque nadie me paga por esto) a hablar del mostachín
humeante y su amiga gorda y explicar que me da igual llamarla gorda
porque era bien gorda y peor aún (imagínense): maleducada.
Y su
amigo estaba fumando.
Quería decir que lo más interesante
que he descubierto con la noticia es que Urdangarín tiene un montón
de hijos y hay uno que se llama Pablo y no toca la guitarra ni canta
ni nada, pero que le apoya a tope.
Pero la gorda ( vale, perdón por si a
caso) debía de ser algo así como la abogada no colegiada del tonto
bigote de su amigo. Cada vez que yo trataba de hacer llegar una frase de mi asiento al del fumador (atravesando el muro de carne de su portavoza), ella intervenía con voz chirriosa y argumentos de musicalidad parecida a lo que entona un cerdo en su matanza.
No
me gustan las peleas de bar. (Excepto si las puedo ver sin
involucrarme.) Yo no quería pelea. Yo lo que quería os lo digo tal
cual se lo dije a él: Quiero entender cómo funciona esa cabeza y
qué clase de seguridad hay que tener en uno mismo como para encenderse un piti, así sin más, dentro de un bar lleno de gente.
El tipo, a pesar de estar fumando dentro, era más o menos educado.
Entre los berridos de su acompañanta logramos intercambiar un par de
frases sin alzar la voz ni faltar a las formas.
El conflicto se
recrudeció cuando el fulano empezó a esgrimir perogrulladas sobre la
libertad que parecían sacadas directamente del borrador de descartes de un mitin de Ayuso en
campaña.
Cuando señaló la hipocresía de mi actitud se destapó
el pastel. “Yo estaré fumando, sí. Pero vosotros estáis ahí
bebiendo. ( Sí, en un bar) y bebéis aunque haya un niño de 6 años
ahí sentado ( y señaló una mesa en la que no había ningún niño
de 6 años)”. Efectivamente estaba tratando con un chiflado. Y yo
me había convertido en un loco porque estaba tratando de razonar con
un loco.
Yo quería señalar aquí la cantidad de veces que
se ha repetido la frase “son cosas que pasan” durante todo el
desarrollo de la información sobre el caso del ex Duque. Y que
parecía inevitable la definitiva ruptura entre la familia “Cosas
que pasan” y la familia “Perdón, no volverá a pasar”. Pero
es que anoche enloquecí en un bar.
El calentón me tira a
contaros todo, la profesionalidad me frena, pero para saciar los
morbos saltaré directamente al titular que resolvió la gorda: “Tú
lo que eres es un borrego”. Bueno. Claro.
Y a uno en los bares
se le afila más la lengua que la asertividad. “Llevaré yo la piel
pero tú toda la carne”, contesté. Ya lo sé. MOVIDA.
Se
podía llenar una biblioteca con razones para desarticular el caso, y
yo voy y lo que hago es llamarla gorda. Gol en propia puerta.
Afirman fuentes cercanas a los medios que la relación que mantiene Iñaki con la no tan misteriosa mujer es REAL. Más aún que la que tiene con una señora de la realeza. Y yo no sé qué significa eso de que la relación es “real”. Suena a cuestión filosófica. Pero en lo que respecta a "escarceos extramatrimoniales de ex-nobles ex-forajidos" Platón no se pronunció.
Más a menudo de lo que pensamos presenciamos
en el día a día momentos tan divertidos como improbables. Siempre
resultan difíciles de creer y eso forma parte de su magia. Ojalá
que me creáis en este; En cierto momento, la repartidora de carnets
de borregos ( por no decir “la gorda”) ((Mierda, otra vez)) acusó
una chica que estaba ahí conmigo y que resulta que es hija de un
guerrillero comunista exiliado político de El Salvador de: ser una pija borrega de Serrano. Ole.
La
gorda ( ya está , voy a seguir con ello sin más) hizo buen
trabajo. En muy poco tiempo, y gracias a su destreza en las artes del
desagrado y la incorrección, consiguió ECLIPSAR ( ahora no va por
ahí, tampoco seáis malpensados) eclipsar digo, el hecho de que
había 10 personas fumando fuera a -1500º y un tipo dentro talándose
pitillazo a caraperro.
Juro que la gorda estaba deseando que su
colega se fumara un piti sólo para tener la oportunidad ella de
subirse a una mesa para lanzar su perorata libertadora. Aunque no se
subió a la mesa porque... Eso.
Bueno, que ya sabéis todo
lo de Urdangarín y no tiene sentido comentar más el tema, así que
hablemos de otras cosas:
La mala educación, la
impertinencia, la falta de civismo, la desconsideración, todo eso parecen cuestiones
fáciles de abarcar hasta que se pone por en medio una gorda
berreona.
Me pregunto yo ¿Puede ser que tengamos ahora mismo, a
nivel sociedad, una gorda berreona entre medias? ( perdón perdón
perdón, ((si yo tengo amigas gordas eh)) ((( pero son todo lo contrario a
berreonas)))
Es difícil desear, como desearía, que llegue el
día en el que podamos todos estar en el bar de la sociedad y que
nadie fume dentro ni nadie llame “gorda” a las gordas. No creo
que pase. Tal vez nuestro bar sea ese tipo de bar. Que nosotros
seamos así, vaya. Ahora... Igual nos podríamos quitar el berreo
entre mesas. Eso sí.
Mis mejores deseos para el rebelde
del humo y su lugartenienta, que lo que querían en el fondo... No era
fumar dentro. Era montarla dentro. Era casito. Y todo el mundo busca
casito. Ahí somos todos gordas y fumadores de interior. Algunos
escribimos blogs y otros la lían en los bares.
Da gusto leer te y más entender te. No faltar a la razón hoy en día es díficil, nos quedamos con el falto a la sin razón; vivan los gordos y las bigotudas.
ResponderEliminarMuchas Gracias! :) ¡Que Vivan!
EliminarOlé 👏👏👏
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